Recuerdo que cuando era niña mi padre me llevaba a un parque en la entrada de la Autopista de San Isidro donde estaba “la cabeza de Duarte” como yo la llamaba, una escultura hermosísima, blanca, hecha con perfectos detalles. El parque en sí era increíble, parecía tan grande en aquella época, yo bajaba corriendo una larguísima escalera que llevaba a una rotonda donde se erguía hermosa la bandera dominicana, y solía jugar y correr en ese lugar sin entender bien su significado y todo lo que muchos hombres en el pasado lucharon para que hoy podamos disfrutar de lo más preciado que un ser humano posee: Su libertad.

Hoy este blog se viste de patria. Muchas fechas importantes han pasado que hemos celebrado en distintas formas, y no podemos dejar pasar por alto que hoy 26 de Enero es el natalicio de nuestro Padre de la Patria: Juan Pablo Duarte y Diez (1813-1876).

Para conmemorarlo apropiadamente les traigo estos poemas escritos por el prócer:

LA CARTERA DEL PROSCRITO

Cuán triste, largo y cansado;cuan angustioso camino,señala el Ente divino al infeliz desterrado.Ir por el mundo perdidoa merecer, su piedad,en profunda oscuridad el horizonte sumido.

Que triste el verlo pasartan apacible y sereno, y saber que allí en su senoes la mansión del pesar.

El suelo dejar querido de nuestra infancia testigo, sin columbrar a un amigo de quien decir me despido.

Pues cuando en la tempestadse ve guerrear la esperanza,estrellase en la mudanza la nave de la amistad.

Y andar, andar errabundo, sin encontrar del camino el triste fin que el destino le depare aquí en el mundo.

Y recordar y gemir por no mirar a su lado, algún objeto adorado a quien; te acuerdas? decir.

Llegar a tierra extranjera sin idea alguna ilusoria, sin porvenir y sin gloria,sin penates ni bandera.

HIMNO 

Por la cruz, por la Patria y su gloría Denodados al marchemos: Si nos niega el laurel la victoria,Del martirio la palma alcancemos.

Del inicuo en el alma no cabe Por la Patria el aliento rendir, Pero el hombre virtuoso bien sabe Que por ella es honroso morir.

El esclavo soporta su suerte Aunque oprobia su triste vivir; Pero el libre prefiere la muerte Al oprobio de tal existir.

Pueda, pueda ese mísero esclavo Sin honra y sin patria alentar, Que el libre, el honrado y el bravo A la Patria sabrán libertar.

Los que queden, patricios hermanosNuestros restos sabrán inhumar, Y los restos de tantos hermanos Como buenos harán respetar.

Los que queden dirán a sus hijos: Aquí, hijos, supieron morir Por nosotros, y en cantos prolijos Nuestros nombres se oirán repetir.

Los que queden sabrán diligentes Nuestros hechos gloriosos narrar, Y las glorias de tantos valientes Nuevos hechos impulsar.

Los que queden, del patrio cruzado, Los ejemplos sabrán imitar, Y la sangre del patrio soldado Sus hermanos sabránla vengar.

A la Patria vendiendo al León fiero Iscariote pensó encadenar: Pero el Dios que profana el ibero Las cadenas le impulsa a quebrar.

Adelante, patricio constante, Por la Patria a vencer o morir: Es infame quien dude un instante Que sin Patria es mejor no vivir.

SIN TÍTULO

Cuando supo del fusilamiento de Tomás de la Concha

Pensé cantar mi desventura impía y airado el numen se negó a mi intento; pensé cantar y en la garganta opreso el canto se trocó en lamento.

Pugné otra vez y a mi tenaz empeño rompiese el plectro y reventó la lira; por eso horrible cual letal ensueño en canto sordo el corazón delira.

Sordo y helado cual la tumba yerta en do reposas, adorado amigo, y el cual consagro a tuya que otra prenda no quedó conmigo.

Soi templario, me decías un día,Jacinto un tiempo de la Patria AmadaY en sacro fuego el corazón se ardía, Y Qzama el alma se sentía abrasada.

Tomás entonces con placer te oyó, y el alto honor de ser primera ofrenda, Como un templario merecer juró En la sagrada nacional contienda.

Tomás, de heroica agnegación modelo,De patriotismo y de valor dechado,Tomás, el timbre de mi patrio suelo, Honor y gloria de mi Pueblo amado.

¿Do está el amigo de mi tierna infancia, el compañero por demás valiente?¡Y nadie, nadie en su desierta astanciaResponde al eco de mi voz doliente!

SANTANA

Ingrato, Hincha es tu suelo, Que producir no ha sabido Sino un traidor fementido.

Que habrá de serle fatal, Y tú, Prado, que aposentas Verdugo tan inhumano, Ay!… que por siniestra mano Sembrado te veas de sal.

SIRENAS DEL RIO OZAMA

1 De Mayo De 1865

Cuando supo que había salido del suelo patrio el ejército español.

“Cantad, alegres sirenas, Las del Ozama en la orilla, que ya para él no hay cadenas ni ya para él hay mancilla.

No os cuidéis de los cantares que aborta mi fantasía, ni de los negros pesares que rasgan el alma mía.

Cantad, sirenas, cantad, cantad un canto por mí, que anuncie la Libertad al suelo donde nací”.

ANTÍFONA

Un himno santo de lealtad cantemos Los que en el pecho la lealtad llevamos, Los que de libres blasonar podemos, Los que a la Patria autonomía juramos.Un himno santo que al Señor le plazca Y escuche el mártir cual de gloria ensueño,Que a nuestra alma en su dolor complazca, Y al Iscariote le conturbe el sueño.

CANTO DE GUERRA

(Estrofas)

Quisqueyanos, sonó ya la hora De vengar tantos siglos de ultraje,Y el que ha Dios y a su patria desdora Que en oprobio y baldón se amortaje.

No más cruz que la cruz quisqueyana, que da honor y placer el llevarla; Pero el vil que prefiera la hispana Que se vaya al sepulcro a ostentarla.

EL CRIOLLO

(Estrofas)

Las cárceles llenas De probos patricios, y a algunos condena A oscuros suplicios,Mientras otros expulsos Del suelo natal, Maldicen convulsos Al genio del mal.

Devora en su saña Vecinos honrados, Y en sangre se baña De inermes soldados.

Y ultraje i desdora La sangre del Cid: ¡Si acaso lo ignora, Sabrálo en la lid! Ni el sexo perdona Su rabia feroz; La casta matrona, La niña precoz. La niña inocente, Tampoco el anciano, Encuentran clemente Al vándalo hispano.

¿Derecho de gentes, En que te ofendimos? Nosotros valientes, Honrarte supimos.

¿Por qué un vil tirano Conculca tus Leyes? Porque es un villano Mandado por Reyes.

Un tiempo fue gloria La gloria de España, Mas hoi es escoria No más y patraña: A viles traidores, Reptiles inmundos, Los colma de honra A faz de dos mundos. Y ¡Oh! ¡cuál tronara Allá el Benavente, Si al mundo tomara Y viera a su gente: ¿Ya no hay castellanos, Diría en mi nación? ¡Afuera, gitanos! ¡Afuera el Borbón!

Mas ni hai Benavente,Ni hay ya España: Su cetro potente Tornase de caña;

Tan extraña y vana Cual son los Barbones: Su timbre un Santana, Blasón sus traiciones. Clamando venganza, Clamando justicia, De tanta matanza, De tanta injusticia.

Al campo volemos Queridos hermanos: La tierra purguemos De tantos insanos.

Al arma, valientes, Criollos constantes, Marchad diligentes, Marchad arrogantes: Librémonos todos Del vil e inhumano Padrastro y no padreDel Dominicano.

Los blancos, morenos,Cobrizos, Cruzados, Marchando serenos, Unidos y osados, La patria salvemos de viles tiranos, Y al mundo mostremos Que somos hermanos.

Este es mi favorito, por alguna razón la introducción del poema me recuerda el poema: “Nocturno” de José Asunción Silva y creo que es maravilloso. Lo recité en el bachillerato un año que hicimos un acto dedicado a la celebración de nuestro patriota:

ROMANCE

Era la noche sombría, Y silenciosa y de calma; Era una noche de oprobio para la gente de Ozama. Noche de mengua y quebranto Para la Patria adorada.El recordarla tan sólo El corazón apesara.

Ocho los míseros eranque mano aviesa lanzaba, En pos de sus compañeros Hacia la extranjera playa. Ellos que al nombre de Dios Patria y libertad se alzaran; Ellos que al pueblo le dieron La independencia anhelada.

Lanzados fueron del suelo Por cuya dicha lucharon; Proscritos, si, por traidores Los que de lealtad sobraban. Se les miró descender A la ribera callada, Se les oyó despedirse Y de su voz apagada Yo recogí los acentos Que por el aire vagaban.

TRISTEZA DE LA NOCHE

(1813-1876)

Triste es la noche, muy triste para el pobre marinero a quien en el Ponto fiero acosa la tempestad.

Triste es la noche, muy triste para el infeliz viajero que en el ignoto sendero descarnó la oscuridad.

Triste es la noche, muy triste para el mísero mendigo que si pan, tal vez, ni abrigo maldice la sociedad.

Triste es la noche, muy triste para el bueno y leal patricio a quien aguarda el suplicio que le alzó la, iniquidad.

Mientras que del expatriado no cambia la suerte ruda y aún la misma muerte cruda parece que le ha olvidado.

Ve cómo asoma al dintel de su albergue miserable desterrando inexorablela escasa luz que había en él;

Ve como extiende su mantode tinieblas al entrary con ellas aumentardel alma el hondo quebranto.

Que viene en pos de su huella todo cuanto fue y existe, y con su sombra se viste de color triste que ella.

El corazón en dolor ve venir la noche yerta la adusta frente cubierta de insomnio, angustia y rigor.

SUPLICA

Si amorosos me vieran tus ojos Acabaran mis penas en bien, Pues quitaras así de mi sien La corona que ciñe de abrojos. Ya mi pecho volvieras la calma Que otro tiempo gozó placentero, Y hoi le niega el destino severo Insensible a las penas del alma.No le imites, Señora, te ruego, no te cause placer mi amargura, Y al mirar mi acendrada ternura No me tomes como él el sosiego, Que no en vano se postra mi amor A los pies de la esquiva beldad: No me digas ¡oh no!por piedad Que me tienes también en horror, ¡Pues es tal de este amor la vehemencia, Que no obstante el rigor de mi suerte, Yo he jurado por siempre quererte… A pesar de tu cruda inclemencia!

DESCONSUELO

Pasaron lo díasDe paz y amistad, De amor y esperanza, De fina lealtad. Pasaron las glorias. La gala y primor; Quedaron recuerdos De amargo sabor.

Recuerdos que al alma Del mísero amante, La luz entristecen Del Sol más brillante: Que avieso destino Siniestro, sombrío, Marmóreo, implacable, Abrúmale impío. Amante y amigo Mostró su nobleza: Sus obras dejaron Lealtad y pureza, Y aleves, traidores, Llamáronle infiel, Brindándole en burla Vinagre con hiel.

Y en vano al impulso De tanta maldad, En vano ha clamado Pidiendo equidad. El mundo no ha oído Su justo clamor, Ninguno ha escuchado Su voz de dolor. Por eso alza la frente En altivez y en calma; Aun cuando tiene el alma De negra pena henchida, Y aun cuando mortalmente El pecho herido siente, No exhalará un quejido, Ni más dará un gemido. Mas, tú, noche triste, Que escuchas su acento,

Que sabes de su alma El crudo tormento, Ocúltale al mundo Su acerbo penar, No digas a nadie Le has visto llorar, E ignore por siempre Su amado tesoro, Que siente más que ella Su mengua y desdoro,

Y entienda más bien La cruel cuanto impía,Que vivo gozandoDe paz y alegría.Y vivan felices,Que acaso algún día.Habrán de llorar Su negra falsíaY entonces de menosTal vez se echará, Su puro cariño…¡Más tarde será!

Tomados de la obra “Poesías y Canciones de la Patria” de Fiume Gómez. (http://www.educando.edu.do)

Honor y Gloria a nuestro Juan Pablo Duarte. !Qué Viva la República Dominicana!


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