Bandera de Japón

El 11 de Marzo 2011. Estoy a punto de salir a trabajar, pero me llega un mensaje al teléfono indicando lo siguiente: Terremoto de 8,9 grados en la escala de Richter sacude al Japón. Inmediatamente comienzo a ver las noticias en CNN en Español donde las malas noticias tienen excelente cobertura, tanto que parece que las imágenes, diseño de sonidos y preparación de los reporteros hubiera sido planificada debido a la perfecta ejecución con la que presentaban los hechos. Era pasmante que en cuestión de segundos el mundo pudiera conocer tantos detalles. Ciertamente la tecnología tiene sus ventajas.

Hoy a dos días de aquella catástrofe, el número de víctimas fatales por el terremoto y posterior tsunami en Japón aumentó hoy a más de 3,000, mientras que la cifra de personas evacuadas supera el medio millón, informó hoy Naciones Unidas (ONU) desde Ginebra. Además para echar sal a la herida explotó la planta nuclear de Fukushima, según informan los periódicos.

Estos acontecimientos han tenido además réplicas de considerable magnitud en este país y otros en América.

La isla principal del archipiélago nipón se ha desplazado en unos 2,4 metros, según muestran imágenes de satélite tomadas por la NASA antes y después de la tragedia, y los cálculos del Servicio Geológico de EEUU (USGS), y además se estima que puede haber desplazado casi 10 centímetros el eje de rotación de la Tierra, según dijo el mismo día del sismo un estudio preliminar del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia (INGV).

Se han realizado cadenas de oración en todo el mundo para tratar de infundir vibraciones armoniosas que contribuyan a que la tierra recupere su paz y llevar consuelo, amor y bienestar a pesar del desastre a todos estos seres humanos que necesitan nuestra ayuda. Muchos centros espirituales que practican estos métodos enseñan que la mejor manera de vibrar en armonía es concentrándonos en el resultado final que queremos ver realizado y es por ello que debemos siempre pensar en las personas que queremos ayudar imaginándolas en el estado que deseamos verlas, si están tristes debemos visualizarlas felices; si están enfermas, saludables; si están temerosas, revestidas de valor.

En este momento, haré un stop a los pensamientos negativos que nos infunden las noticias y recordaremos a Japón en todo su esplendor y concentrados en lo mucho que aún tiene para seguir dando al mundo:

Japón (日本, Nihon o Nippon?, oficialmente 日本国 Nihon-koku o Nippon-koku, ‘Estado de Japón’); significa literalmente:

“El país del origen del Sol”

Japón, es el país de las pagodas, los valientes Samuráis, del rico Sushi, el delicioso Sashimí, del memorable monte Fuji y las Flores de Cerezo, el arte del origami, las Geishas, los creadores de la famosa brocha de maquillaje Kabuki, el entretenido Karaoke,  los muñequitos Manga, el país de la tecnología de punta, el estado del arte de la modernidad, la bolsa de tokio, el Yen,  el aeropuerto construido sobre el mar en Osaka-Kansai, el karate, el judo, el Kendo…

Pero sobretodo, la literatura! Un maravilloso mundo escondido entre páginas…

Las formas literarias japonesas abarcan:

En particular el Haiku, poema breve de tres versos de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente, es sin duda una de las formas de literatura tradicional japonesa más conocidas, sus temas por lo regular refieren a la naturaleza. En República Dominicana desde hace años hay grupos que practican la escritura de Haikus.

Octavio Paz escribió una vez este Haiku:

Luna, reloj de arena
la noche se vacía
la hora se ilumina

Hermoso, no?

Las primeras obras de la literatura japonesa incluyen Kojiki y Nihonshoki, dos libros de historia y el Man’yōshū, un libro de poemas del siglo VIII, todos escritos en caracteres chinos.

Según Wikipedia el libro Genji Monogatari de Murasaki Shikibu es considerada como la primera novela del mundo, en el sentido moderno de la palabra novela. Cuenta la historia del príncipe Genji a través de 54 capítulos que incluyen toda su vida amorosa, su recuperación del poder imperial y la vida de sus hijos tras su muerte.

Más adelante, a partir de los años 60′s la literatura japonesa recibió influencias occidentales, dejando atrás las formas tradicionales,  Natsume Sōseki y Mori Ōgai fueron los primeros “modernos” novelistas de Japón, seguido de Akutagawa Ryūnosuke, Tanizaki Jun’ichirō, Yasunari Kawabata, Yukio Mishima y, más recientemente, Haruki Murakami. Cuenta además con dos premios Nobel, los autores Yasunari Kawabata (1968) y Kenzaburo Oe (1994).

Kazuo Ishiguro

De manera particular (aunque confieso que no he leido el libro, aún!) me han recomendado al escritor: Kazuo Ishiguro, quien a pesar de ser tildado como autor británico, es de origen japonés  y en sus novelas se retrata una manera de escribir muy al modo oriental. En particular el libro que me recomiendan en: Nunca me abandones (Never Let Me Go, 2005), trad. de Jesús Zulaika, publicada por Anagrama en 2005, que fue llevada al cine en el 2010, donde sus protagonistas son 3 jóvenes  especímenes científicos, creados en un laboratorio y que fueron criados con el fin de ofrecer sus órganos a pacientes gravemente enfermos.

Les dejo el trailer para motivarlos a ver el film y leer la novela: http://www.youtube.com/watch?v=sXiRZhDEo8A

Haruki Murakami

 

Con relación al  impresionante escritor japonés HARUKI MURAKAMI, prolífico y sensible, se dice que sus personajes son seres comunes con vidas comunes, Tusquets (Barcelona) ha publicado de su autoría en castellano: Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Tokio blues: (Norwegian Wood), Kafka en la orilla, Sputnik, mi amor, Al sur de la frontera, al oeste del sol, Sauce ciego mujer dormida, El Fin del Mundo y un despiadado país de las maravillas, After dark y “De qué hablo cuando hablo de correr“. Anagrama ha traducido su obra La caza del carnero salvaje.

Se que hay mucho más que mencionar y seguramente la lista irá aumentando con los años.

Japón pasa por una situación difícil ahora pero aún hay esperanza. Me despido con la oración tradicional del sincretismo japonés: “Kami-sama, Hotoke-sama, dōka otasuke kudasai.” (‘Dioses y Buda, ayudadme de alguna forma, por favor’).

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