El pasado Lunes 27 de abril del 2009 en el pabellón libro-cocina de la Feria del Libro de Santo Domingo dije que en mi blog comentaría sobre temas de actualidad para dar una opinión sincera y personal, como joven, como abogada, como escritora o cualquiera de los títulos con los se me hubiera ocurrido levantarme ese día por la mañana y prometí que en primer lugar hablaría de la Reforma a la Constitución Dominicana, la fiebre porcina o cualquier otra calamidad que acaparara las noticias vendría después, pero antes de decir eso ya había hecho otra promesa: aseguré que en mi blog no se hablaría de política, religión, sexo u otros temas que no tuvieran algo que ver con la literatura, así que analizaremos aspectos relacionados con la reforma desde otro enfoque…

PRIMERA PARTE
¿LA CONSTITUCION DOMINICANA ES SOLO UN LIBRO?

Respetado lector (asumiendo que es usted dominicano) antes de que comience a leer lo que sigue quiero primeramente que portada46imag1501hagamos un breve ejercicio juntos y piense cuál fue el último libro que leyó… Y que el cielo apunte bien donde va a lanzar el rayo si en su más íntimo ser reconoce que han sido: “El Alquimista” “El Monje que vendió su Ferrari” o “Por qué Los Hombres Aman a las Cabronas”!,  Ahora pregúntese: ¿ha leído usted la Constitución de su país?… Si es extranjero (como ponen en las encuestas de mercadeo) pase usted al párrafo dos.

Muchas personas tienen miedo de opinar sobre la reforma constitucional por el desconocimiento que tienen sobre la Constitución, o por considerar que el tema es muy profundo, algo casi lejano perteneciente solo a los abogados que llaman con pompa: “jurisconsultos” y los diputados que nada más trabajan los miércoles, si van a trabajar, claro.


Ni aún el hecho de que el Doctor  Joaquín Balaguer, expresidente de la República Dominicana haya llamado en una oportunidad a la Constitución Dominicana, citando las palabras utilizadas por Friedrich Wilhelm III rey de Prusia, como simplemente: “Un pedazo de papel”, logró hacerla una realidad más cercana para nuestro pueblo, algo inofensivo: un libro por ejemplo… aunque por otro lado fue un nuevo impulso para animar a nuestros congresistas a convertirse en “editores”.

constitucion-dominicana-2002La Constitución es en esencia una parte vívida del ordenamiento nacional, equivale a algo así como el esqueleto, la sangre, las vísceras y los músculos para el cuerpo, es todo aquello que lo define y conforma convirtiéndolo en un ser humano. Dicho esto podemos fácilmente comprender que sin importar que pongamos por escrito que el esqueleto humano está hecho de algodón, la realidad estará por encima del papel abochornándolo.

El libro encuadernado llamado: Constitución de la República Dominicana, que podemos comprar en la librería es la manifestación escrita que sirve para reconocer la existencia de lo que ya ES.

Platón,  llamado por muchos como padre del Constitucionalismo con sus “nomoi” o leyes, plantea que la vida se constituye de principios concretos y formas claras.

Un doctrinario más reciente, don Carlos GÓMEZ MEJÍA en su libro Teoría de la Constitución. Editorial Temis. Bogotá. 1967. P. 34, dice:  “La Constitución es la obra de siglos, no de una sola época..”  En nuestro caso, la constitución actual que tenemos, es el resultado de 165 años de historia, eso sin contar los años anteriores cuando los deseos patrióticos de ser libres y salir del yugo de la dominación extranjera propiciaron la redacción del primer texto constitucional de 1844.

Sin embargo, frecuentemente chocamos con la gran diferencia que hay entre lo que es la Constitución real y efectiva y lo que es la Constitución escrita: “la hoja de papel”. Mucho es lo que se ha discutido con relación a este aspecto, uno de los argumentos más debatidos es aquel que manifiesta que la Constitución es una característica particular de la política de tiempos modernos y que la misma cambia al ritmo de estas tendencias, algo así como si decidiéramos cambiar el carro cada cuatro años para no quedarnos “atrás” o mejor dicho para estar “alante alante”…

Sin duda de la misma manera que un cuerpo no puede existir sin la estructura que lo sostiene, buena o mala, todo país necesariamente posee una constitución real y efectiva y es allí hacia donde esta reforma nos debe llevar pues la realidad siempre reinará sobre el papel. Cuando una constitución se corresponde con las ideologías verdaderas y la idiosincracia del pueblo no se oyen nunca gritos de angustia, pero si existe un divorcio entre la Constitución real y la escrita; la escrita está perdida.

No sólo nuestros congresistas necesitan tener momentos de reflexión y sincerizarse, nosotros, el restante de la población dominicana que no está presente en las asambleas también debemos hacer un alto por minutos en nuestra existencia y preguntarnos si estamos atentos a nuestro esqueleto, a nuestros huesos, nuestros músculos y a los que nos quieren modificar con un “libro”.

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