Para F.H.

Como es tendencia hoy en día tener un acompañamiento para casi todo (tenemos un trainer en el gimnasio, tenemos un terapeuta para la vida, tenemos un padrino para las adicciones, tenemos un angelito para los regalos, tenemos un buddy para los grupos de apoyo) pues en la literatura no nos quedamos atrás y también tenemos la figura del “Sofá”!

El Sofá, no es un mueble utilizado para descansar cómodamente, no es tampoco el escondite de una cama plegable, ni mucho menos un adorno de sala (cuando está tapizado de “Blanco no te sientes que me ensucias”). No! el Sofá es nada más y nada menos que la persona que ayuda al escritor que se le ha extraviado la musa o que necesita un empujoncito a desarrollar sus habilidades literarias y revisar sus textos.

El Proceso de Entrenamiento por medio del Sofá, es un proceso serio que parte de la premisa de que cualquier escritor puede mejorar su producción literaria si tiene el apoyo de otro escritor que pueda ponerse en posición de lector y desde un punto de vista imparcial realizar un proceso de revisión depurado, aplicando la metodología apropiada para ayudar al receptor de “sofing” a identificar los puntos fuertes y débiles de su texto.

Como ustedes saben la palabra “Coaching”, muy de moda en el mundo empresarial, es un término que luego de haber sido traducido del Alemán al Francés con la palabra “Coach” que significa: vehículo para mover personas de un lado a otro, con el tiempo y su uso en los deportes donde el “Coach” entrenaba a los equipos para llevarlos a su más alto rendimiento, terminó utilizándose como un vocablo para cualquier clase de disciplina que requiere una figura orientadora de los que deben ejecutar la acción.

De aquí que el verdadero y auténtico orígen del Sofá proviene de una noche de sangrías y música flamenca en casa en compañía de mis amigas escritoras,  donde la queridísima y talentosa escritora Farah Hallal (http://farah-apuntesurbanos.blogspot.com)  se comprometió a ser mi “coach” literaria… y el término real de la profesión en cuestión fue oficialmente acuñado el día 14 de Diciembre del 2010 cuando recibo el siguiente mensaje de Farah a mi móvil : “Mandame otro texto. acuérdate que soy tu couch!”.

Y le respondo : “Pero Farah, couch en español es sofá”  y luego de reirse a carcajadas me responde: ” pues ponte a escribir para que tu sofá te siga leyendo.” palabras que quedarán inmortalizadas a partir de hoy.

Contar con un buen sofá es un privilegio que pocos tienen, pues con su ayuda realmente se dinamiza el proceso de la escritura, pues el escritor está en constante movilización de ideas al ser retado por su Sofá.

A todos mis amigos escritores les animo a que vayan buscando el suyo.  Yo mientras me voy a terminar unos textos porque tengo un sofá muy exigente que me pide que le escriba.