Isaura Félix en la primera parte de la presentación

Presentación realizada en la Feria de Libro de Santo Domingo, el 11 de Mayo del 2011, en colaboración con Isaura Félix.

Hace unos años tuve el privilegio de entrevistar personalmente al padre Jesuíta, José Luis Sáez, de sus datos biográficos diré brevemente que  nació en Valencia, España, el 21 de septiembre de 1937, que vino a encontrarse con su padre, un exiliado político que al empezar la Guerra Civil Española, en 1936, tuvo que salir huyendo de España. Apenas tenía 16 años cuando llegó a Santo Domingo, un 29 de agosto de 1954. Había ingresado en la Compañía de Jesús en La Habana en 1958. Se convirtió en ciudadano dominicano por naturalización ordinaria en 1966 . Terminó su bachillerato en la antigua Escuela de Peritos Contadores donde lo inscribió su padre. Realizó estudios de Humanidades en la Universidad de Fordham, New York;  de Teología en Woodstock College, de Maryland, Estados Unidos; y de televisión y cine en la Universidad de Columbia. Obtuvo en 1970 y 1972 los títulos de Licenciado en Divinidad y Maestro de Teología Sagrada, siendo ordenado sacerdote en la Catedral de Santo Domingo en 1970.

Participó en el jurado de dos festivales internacionales de cine (Venecia 1983 y San Sebastián 1987). Colaboró en la redacción y edición de la gran obra histórica: Diccionario Histórico de la Compañía de Jesús, una obra colectiva publicada en Roma en 2003 después de casi nueve años de trabajo personal del padre Sáez y 30 años de trabajo de más de 600 colaboradores en todo el mundo de esta importante obra.

José Luis Sáez

Ha publicado más de 50 libros sobre los más diversos temas, en especial sobre historia de la Iglesia.[1] Siete obras en el área de la Comunicación Social, unos dieciséis títulos de Historia de la Iglesia Dominicana y más de sesenta ensayos históricos en revistas especializadas nacionales y extranjeras, siendo las más importantes:

  • Teoría del cine (1974);
  • Historia de un sueño importado (1982);
  • Apuntes de periodismo iconográfico (1986).

En el campo histórico destacan:

  • Los jesuitas en la República Dominicana, 2 tomos (1988-1990);
  • Historia de la Iglesia Dominicana.
  • Diez años de bibliografía, 1979-1989 (1990);
  • Cinco siglos de historia dominicana, 1492-1992 (1992);
  • Gobiernos de la Iglesia Dominicana, 1511- 1992 (1992);
  • La iglesia y el negro esclavo en Santo Domingo (1994);
  • Cinco siglos de la Iglesia en Santo Domingo.
  • Panorama general (1995);
  • Documentos de la Provincia Eclesiástica de Santo Domingo. 1504-1994 (1998);
  • La formación sacerdotal en Santo Domingo, desde el Concilio de Trento a la fundación de la República (1999);
  • La Expulsión de los Jesuitas de Santo Domingo. 1766-1767 (2006).

Entre sus biografías, merecen destacarse:

  • El arzobispo Portes (1996),
  • El arzobispo Mena (2000);
  • Monseñor Pittini (2002),
  • El doctor Don Carlos Nouel (2006);
  • El Vicario Apostólico Santanchè (2009)

Fue profesor durante varios años de Historia de la Iglesia en el Centro de Estudios Institucionales de Teología de la Orden Dominica; desde 1999 es miembro de número de la Academia Dominicana de la Historia, y en la actual comisión directiva desempeña el cargo de Vocal. Desde su designación en enero de 2003 es también director encargado del Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Santo Domingo[2].

Desde 1979 el Padre Sáez es profesor de Iconografía en el Departamento de Comunicación Social de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Tema éste que nos ha traído hoy frente a ustedes y les diré que cuando fui invitada por la Feria del Libro a hablar sobre el Padre Sáez me informaron que sería parte del panel que discutiría los temas de la comunicación iconográfica y pensé mentalmente una frase que suelo repetirme con frecuencia: “Y ahora en qué lio me metí?”

No pretenderé profundizar sobre el tema de la iconografía pues confieso que mis conocimientos son escasos. Apenas Google como fuente.

Me sorprendió encontrar que “Iconografía es la ciencia que estudia el origen y formación de las imágenes, su relación con lo alegórico y lo simbólico, así como su identificación por medio de los atributos que casi siempre les acompañan. Esta ciencia tiene su origen en el siglo XIX y fue desarrollada a lo largo del XX. El gran estudio de la iconografía y su desarrollo se dio especialmente en el Instituto Warburg de Londres, bajo la dirección del historiador y crítico de arte Erwin Panofsky. A partir de entonces vieron la luz numerosas obras de estudio sobre el tema, enciclopedias y diccionarios.[3]

Este tema reviste una importancia sustancial, pues antes de que existiera la escritura fonética, al primer recurso que el ser humano echó mano fue a la representación pictórica, a las imágenes. De ahí que la definición de la palabra describir es: “pintar con palabras”,  pues las imágenes representan un lenguaje simbólico y especial de comunicación que debemos interesarnos en conocer para entender y desentrañar nuestros propios orígenes y nuestra cultura. Y su mayor importancia se mantiene debido a que la imagen no fue sustituida por la escritura, sino que por el contrario ha logrado mantenerse y especializarse con el paso del tiempo.

Símbolos

El símbolo es la unidad básica de comunicación gráfica, que representa a un objeto, idea, hecho, grupo o persona. Permite hacer tangible lo invisible, ayuda a acercar lo que está lejano, crea identidad y peculiaridad. La selva de los símbolos, como lo llamó Víctor Turner tiene su propia ciencia que es la iconografía que analiza a la imagen, permite describir y obtener los mensajes escondidos en la pintura, escultura, libros, etc. Cuando se aprende un idioma se abre un mundo de posibilidades en la vida cotidiana, el estudio y el trabajo. La iconografía se ha especializado en analizar las relaciones entre las imágenes, las alegorías, lo simbólico, los mitos, leyendas y la historia.

Son muchas las aplicaciones de la iconografía en diversas ramas del saber humano. Estos son algunos ejemplos;

  1. Asesoría a museos, galerías, iglesias, conventos, zonas arqueológicas para descifrar el mensaje de sus imágenes, crear inventarios, etc.
  2. El turismo cultural tiene como piedra angular a la iconografía, ya que el turista consume información tanto de la cultura material e intangible estructurada por símbolos. Dependencias encargadas de turismo, instituciones de conservación de patrimonio, agencias de viajes y guías de turismo requieren del conocimiento iconográfico.
  3. La arquitectura, la restauración, el diseño de interiores se deben acercar a la iconografía para colocar imágenes adecuadas al estilo que estén desarrollando. En las restauraciones continuamente se cometen errores graves por falta de acercamiento con la iconografía.

Aplicación de la iconografía en otros campos

  1. El marketing, el diseño gráfico y la publicidad requieren del conocimiento iconográfico para lograr generar mensajes efectivos que motiven al consumo. De hecho conceptos como nicho de mercado, surgieron de la idea de nicho en iconografía.
  2. Colaboración con antropólogos, historiadores y geógrafos para conocer la estructura social, los procesos de cambio y continuidad. La geografía emplea como base de sus análisis la cartografía, que es la ciencia encargada de la representación simbólica del territorio por medio de mapas.
  3. Para la educación por medio de la construcción de materiales didácticos que hagan más atractiva y eficaz el aprendizaje. Se ha demostrado que uno de los canales que dominan en la enseñanza es el visual por medio de videos, mapas conceptuales y mentales.
  4. En la economía de la información, el dominio de la iconografía es fundamental para comprender la cultura, que al final de cuentas es un juego de símbolos y todas actividad se realiza dentro de un sistema cultural. Siempre una imagen dice más que mil palabras[4].

Además de todos estos usos hoy , vamos a aprovechar que La iconografía es propiamente el área de los estudios del arte que se aboca a la identificación de imágenes y su intepretación a fin de comprender su contexto, quiero llamarles su atención sobre las mismas para aplicar sobre ellos los niveles de acercamiento de las imágenes mencionados por  Erwin Panofsky.

El primer nivel es el meramente descriptivo y contesta a la pregunta ¿qué veo? Después viene el iconográfico o convencional y finalmente el iconológico o de significado. Estos tres niveles generan un conocimiento de una imagen artística que va de la superficie a la profundidad.

Es a partir de imágenes como éstas cuando comenzó la historia que nos lleva al inicio. Al observar esta piedra que me resultaba tan fascinante comencé una investigación para conocerla y descubrí que antes de poder ser catalogada como “Pectolita” como se le conoce minerológicamente hoy en día, otro de los hombres de iglesia que más ha contribuido a la botánica, El Padre Miguel Fuertes Loren, fue el primero en llamar la atención sobre esta piedra, cuando el 16 de noviembre del 1916 realizara una de las más grandes expediciones mineras a la sierra de Bahoruco, donde descubren un filón de cobre de 49 millones de metros cúbicos, donde también encuentran un mineral azul verdoso que años más tarde el Sr. Miguel Méndez se ocupará de enviar a los Estados Unidos para ser analizada y la piedra se identificará como Pectolita que hoy en día todos conocemos con el nombre de Larimar, nombre dado en honor a la hija de Miguel Méndez, Larissa y Mar por su semejanza al color del Mar Caribe.

Gracias al trabajo de investigación del Padre José Luis Sáez, se pudieron recoger la mayoría de las cartas escritas por este sacerdote que vivió y sirvió por 16 años en la provincia de Barahona, donde fue encontrado este importante yacimiento.

Este tipo de trabajos de investigación, aunque no se menciona entre los libros más importantes del Padre José Luis Sáez, tiene el valor y la trascendencia de recoger, la vida y obra del Padre Fuertes, quien destaca por sus aportes a la botánica y a la mineralogía, este sacerdote recorrió las provincias de La Vega, Azua, Barahona y llegó a catalogar más de 2,000 especímenes de los cuales 117 eran plantas nuevas, en su honor el profesor Ignatz Urban bautizó 31 especies de plantas de Santo Domingo y en su honor también se creó el género “fuertesiella” género monotípico de orquídeas.  Además según la lista de Dr. José de Jesús Jiménez llevan el nombre de fuertesii o miguellii 32 especies endémicas y cuatro helechos.

Según Rafael Lantigua, ministro de Cultura “el padre José Luis Sáez es, hoy por hoy, el escritor católico más importante en la historia eclesial dominicana, autor de obras diversas, tanto en el campo de la investigación histórica como en el estudio de los aportes a la sociedad de importantes figuras de la Iglesia”.

Debido a la brevedad de la entrevista que me confirió no es mucho lo que puedo decirles de él, sino que me resultó un hombre sumamente servicial y disponible, dispuesto a ayudar a quien se le acerque, un poco tímido y definitivamente una persona alejada de toda vanidad, pues recuerdo perfectamente que le pedí me autografía el libro: “Papeles del Padre Fuertes”, obra que constituye el punto focal de mi investigación de ese entonces y se negó alegando que no le gustaban esas cosas. Creo que es oportuno concluir con esta cita que extraje del Periódico EL Caribe  del 07 de Mayo 2011 que nos da una idea más acabada de su afán intelectual y su entrega,  y que pienso son un excelente mensaje para difundir, cito: “ A la juventud le hace falta leer para ganar la batalla.” (José Luis Sáez).