Dice la Biblia latinoamericana que :”En el principio, cuando Dios creó los cielos y la tierra… Dios vio que todo cuanto había hecho era muy bueno… El Séptimo día Dios tuvo terminado su trabajo, y descansó en ese día de todo lo que había hecho.”

Yo pienso que este pasaje debería decir: “Y el séptimo día, Dios estaba tan feliz con su trabajo que  mirando que faltaba algo en la costa de Pedernales tomó un puñado de la más fina y prístina arena y con ella dibujó una sonrisa en aquel litoral  al que llamó: Bahía de las Aguilas. Y entonces Dijo: Ahí es que Yo voy a descansar!” 


No hay palabras para describir esta bahía, es un lugar al que necesariamente hay que ir, según los datos ofrecidos se trata de  7 kilómetros de playa virgen. Pienso que lo más interesante que tiene, es la manera en que parece “puesta” en aquel espacio, como si se tratara de una construcción de mentira, algo tan perfectamente dibujado que no parece real. Cuando nos vamos acercando en la lancha se puede ver en la distancia este “Arco” de playa que sobresale por su blancura del resto de la costa rocosa.
El viaje hasta Pedernales partiendo directo desde Santo Domingo debe ser de unas 6 horas en autobús. Cansón, pues hay momentos en que puede ser monótono por las largas rectas del sur profundo y la aridez de la vegetación, pero como nuestro guía Miguel nos advirtió: “en ese tipo de viaje la actitud mental es determinante“. Ciertamente vale la pena y es referencia obligada de las maravillas que esconde nuestro bello y rico país.

Las fotos dicen más que mil palabras. Disfruten.